domingo, 21 de agosto de 2011

La mayoría son lindas para un groncho

Hace unos días supe por un compañero de trabajo que cierta borrega de nuestra oficina llevaba compromiso, y a la desoladora información le agregó un "no te preocupes, igual no tenía mucha pinta de peronista." No se da cuenta que a nosotros nos gusta la mayoría. El groncho un amante abierto a muchas posibilidades.

La que no tiene un cuerpo despampanante, tiene unos ojos increíbles. Y la que no, te enamora con la sonrisa. Y otra que tampoco, tiene unas salidas fenomenales. Y las hay que cocinan bárbaro, las que saben hacer un mate amoroso y las que son limpitas que da gusto; todo eso sin llegar a las simpáticas, que en rigor son las únicas feas.

El 14 de agosto, el 50,1% de la población le dijo de nuevo que sí, con mayor fuerza que nunca, al proyecto de nación que quiere que nos salvemos todos juntos. En ese barco nos encontramos unos gronchos como nosotros y también un número creciente de habitantes de Belgrano que aspiran a residentes de Pilar, gente con prepaga al día y que si le das unos litros de nafta, tiene dónde introducirlos.

Lo bueno es que, gracias a la bajada de copete que significó la crisis que nos dejó por la rúa, y gracias a la fuerza de esta idea nacional, popular y ganadora, las que viven por Recoleta son cada día menos gilas (pero igual de lindas). Algunas incluso, aprendieron a tomar cerveza de la boca de la botella.

Gracias argentinas por ser tan hermosas ustedes, las mayorías.

Peronacho

miércoles, 17 de agosto de 2011

Cristina sin luto

El hecho político no puede estar basado en anécdotas individuales
sino en problemas de gestión de estado,
y hay que decidir qué color político tiene eso
.
(Alejandro Dolina en "Argentina para armar" -TN - Marzo 2011)


Uno de los argumentos fuertes de la oposición en la campaña para las elecciones primarias (salvo el Frente de Izquierda y el Frente Amplio Progresista) fue que el FPV propaga rispidez y confrontación desde la acción y el discurso.

Habría que ajustar estos términos. Si hay algo que propone el FPV es posibilidad de contender o beligerar sobre ciertos supuestos políticos que definen una dirección de país: incluir o no inlcuir, por ejemplo. A partir de la explicitación de ese supuesto base, aparece la beligerancia desde todos los frentes.

La posibilidad de la beligerancia política (digo política, no mediática) está dada cuando se contiende en base a una elección. Beligerar es contender, argumentar. Los argumentos son razonamientos generales o particulares. Un razonamiento general, por ejemplo, es pensar una ciudad o un país desde la periferia hacia el centro (o al revés, cosa muy diferente).

¿Cómo se piensa un país entonces? Proponiendo razonamientos posibles de ser posteados por otros, es decir, recreados (a favor o en contra). Eso es hacer política. ¿Por qué habría que tenerle miedo a la beligerancia entonces? La única razón para condenar la beligerancia política es no contar con argumentos propios. Lo que Dolina llama "color político".

Está claro que a la mayoría de los argentinos nos gusta pensar posibles y discutirlos, y eso implica contender y explicitar colores políticos. Yo creo que lo que el 50% de los argentinos elegimos en las primarias es un país con supuestos visibles y no ocultos.

Aparentemente, el negro es un color sin luz. Un posible sería afirmar que el luto también es una invitación a poner luz y color, además de una elección de resguardo respecto de la muerte. Cristina viste de luto pero elige otro color para su política de gestión. Está claro que el 50% supo ver y elegir ese otro color.

La Pocha

domingo, 26 de junio de 2011

Cómo evitar el dólar azul

La noticia de la semana es la candidatura para Vice Presidente de Amado Boudou, elegido compañero de fórmula por Cristina Fernández. La búsqueda que llegó a Amado, fue una que intentaba evitar el trucho, el dólar azul, la mentira, la deslealtad, en una palabra, evitar a Cobos.

Dicen de Boudou que cambió de idea ya una vez. Y en la descripción de la búsqueda de candidato, la presidenta soltó que se necesita capacidad de cambiar, porque el mundo cambia. ¿Dónde queda la medición de lealtad, cómo se puede combinar el cambio y la convicción?

Yo digo que esa diferencia se hace en la separación entre lo instrumental y lo estratégico. Tenemos que compartir la meta, el destino. Mi destino, y me presto para comprobarlo con cualquier tarotista, es convertirme en un agente de la felicidad y la igualdad.

El instrumento puede ser un juego de palabras, una candidatura política, un proyecto de ley, una pierna para una zancadilla precisa, o un baño de agua fría. Puede ser una herramienta terminada y completa, plural, adorable, o puede ser -dejame decirlo- una improvisación destinada al tacho después del primer uso.

Acompaño, me adhiero, a otra gente que mira hacia el mismo lugar que yo. Sé que ven que la educación es primero y que somos todos pobres mientras no seamos todos ricos. Y que a todos nos duele hasta que estemos todos bien.

Si alguien propone una herramienta y hay que seguirla, vamos para adelante. Lo hacemos realidad. Y esas herramientas cambian. Y las desarmamos. Y las ponemos en discusión o las olvidamos. O las negamos. Y usamos las contrarias.

La presidenta encontró un compañero de fórmula que comparte no sólo la herramienta, sino la visión. Lejos del dólar azul.

Hacemos un camino que se ve hacia adelante sólo desde la perspectiva clara de lo que sí mantenemos. El fundamento que es la inquietud, la incomodidad, la búsqueda. De una manera de estar bien. Todos.

Peronacho

jueves, 26 de mayo de 2011

Mamá Sarlo

Cuando CQC versión Pergolini hace su programa de cierre en el '99 se despide de su público homenajeando a Carlitos Méndez y se refiere a él como "la cabeza que ideara este programa". El programa que profundizó y puso en circulación masiva la técnica del recorte en televisión, homenajea irónica y casi cariñosamente al de Anillaco, quien supo poner en circulación masiva la misma categoría (económica y social) para nuestro país.



Más de diez años después, muchos programas, entre ellos 678, utilizan el mismo recurso televisivo, instalado ya, así que la novedad de este programa es sólo temática: usa el código para mostrar cómo circula la palabra política y cultural en los medios.



Quienes alternamos la televisión pública y otros canales con regularidad sabemos que la visita de Beatriz Sarlo al programa fue un hecho televisivo inédito: una reconocida investigadora de la literatura, la cultura y la política argentinas, en amplia y pública postura crítica respecto del programa, se dispone a participar de 678 con el argumento de haber escrito "decenas de páginas sobre 678" y, por ello, con "el deber intelectual y moral de debatir con ellos" (Elargentino.com-26.05.2011).



Lo que pasó ya lo sabemos: la mayoría de los medios difundió con entusiasta jaranería las paradas de carro de Sarlo a algunos de los panelistas y concluyeron un match ganado por parte de la investigadora. Los menos, destacaron el hecho de reunir en la televisión pública dos miradas divergentes sobre la apropiación de los medios sobre política y cultura.


¿Qué dijo Sarlo luego? "Prefiero polemizar con personas inteligentes y que sepan bien de qué están hablando. No con personas aproximativas, más dominadas por sus gustos o sentimientos que por sus ideas. Está probado que puedo debatir bien con Forster y Horacio González" (Elargentino.com-26.05-2011).



Cada objeto de análisis reclama para sí un espacio de análisis, categorías e interlocutores propios. Si Sarlo esperaba un debate académico en 678, eso era imposible, no por falta de soporte argumentativo por parte de sus integrantes, sino porque la argumentación que proponen es deliberadamente no académica. Y es deliberadamente no aséptica. Y es deliberadamente entusiasta de determinadas ideas. De manera clara y visible. Y las posturas visibles se pagan caro. Ser pública y entusiastamente oficialista, al parecer, se paga caro en los medios.



Beatriz Sarlo parió un objeto de análisis para su libro, y eso está muy bien, el análisis académico también recorta un objeto. En eso el trabajo de Sarlo se parece mucho a aquello que la intelectual señala como negativo en los informes del programa. Mamá Sarlo puede escribir decenas de páginas sobre ese niño-objeto pero eso sólo seguirá siendo una apropiación intelectual. Aunque el gesto innecesario de no haberse podido resistir a conocer su niño-objeto, detrás de su justificación de moral y ética académicas, es la prueba de que nadie escapa al dominio de lo sensible.
La Pocha

lunes, 11 de abril de 2011

El que tacha otorga


Compartimos aquí http://www.diariolaopinion.com.ar/Sitio/VerNoticia.aspx?s=1&i=13353 la nota de Santiago Allasia, periodista y poeta rafaelino, para el diario "La Opinión", sobre el mural tachado en la ciudad de Rafaela en conmemoración del asesinato de Silvia Suppo y Julio López. Repudiamos este acto explícito y no ingenuo de intento de supresión de la memoria y la justicia.
La Pocha

lunes, 28 de marzo de 2011

Importancia de la joda el 24 de marzo

Un mediodía de marzo de 2004 estaba en Buenos Aires, y se me ocurrió almorzar con mi compañera en uno de los locales de Patio Bullrich. Me sorprendió ver a más de una persona allí, llevando escarapelas. No registré en el momento la fecha ni su significado. Sólo por la tarde, recordando la escena, busqué en el diario y lo entendí: era la fecha en que la Oligarquía festejaba la ignominia de 1976.

Pasaron sólo dos años y el gobierno popular avanzó más en las conquistas de lo que está claramente planteado como una guerra cultural. Hubo una batalla por ocupar ese centímetro cuadrado de calendario, y la ganamos ampliamente. La ley, aunque rechazada por los socialistas y radicales, y con la abstención del ARI, dio lugar al feriado.

De ahora en más hacemos una joda cada 24 de marzo. Bailamos, cantamos, marchamos y festejamos la lucha, la pasión y la abrumadora victoria del pueblo que fue torturado cruelmente pero resistió, y va a terminar de darle forma por su cuenta, sin condiciones, a una idea de Justicia.

Esa misma fecha cambió de significado. De vergüenza a desvergüenza. De cinismo careta a memoria alegre. Por la fuerza de la alegría contagiosa que también se llama voluntad popular.

En esta misma línea argumental, pero con más fotos y color, te recomiendo: Festejo por la memoria (Evelyn Tacuara), Memoria viva (La Pocha) y La memoria viene con fiesta (Sur de El Argentino).

Peronacho

viernes, 25 de marzo de 2011

Memoria viva


Imagen: "El árbol de la vida" - Gustav Klimt

Se va enredando, enredando
como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando
como el musguito en la piedra.
"Volver a los 17" - Violeta Parra


En "La invención de Morel" (Bioy Casares) el protagonista, que en un principio cree estar solo, descubre que hay otros habitantes en la isla. A medida que los va reconociendo, se ocupa de espiarlos y más tarde intenta relacionarse con ellos, pero lo perturba encontrarse frente un descubrimiento devastador: los otros, los desconocidos, los lejanos, los que aparecen y desaparecen sin correlación causal, repiten siempre las mismas acciones una y otra vez porque son imágenes, proyecciones de lo que alguna vez fueron. Repeticiones. Apariciones vacías de hombres o mujeres. Objetos desnaturalizados de sus nombres, de un pasado, de acciones presentes y futuras.

Los desaparecidos no son invenciones. No son entes volátiles. No repiten acciones infinitamente iguales y sin relación causal o consecutiva. No están en el presente como si nos vinieran desde la inexistencia o de la falta.

La memoria no es la impugnación del pasado ni es únicamente individual. La memoria es poder de acción para dar existencia. Es el aleph de Borges, el punto central donde todo tiene existencia y todo convive. ¿Qué hacemos hoy con este aleph? Lo leemos, lo reordenamos, lo recreamos, buscamos lazos anteriores y nuevos para que cada uno de sus signos sea otra cosa. La palabra poética es algo parecido. La acción cotidiana es algo parecido. La vida lo es.

Todavía hay quienes (canales, diarios, personas con poder de palabra social) pretenden que la memoria es lo que no aparece, lo que queda atrás, lo obturado del presente, las imágenes de las proyecciones de otros desconocidos y ajenos. Pensar así la memoria es estar solo en una isla, a merced de la propia muerte. Qué muerte más sola.

Mientras, como la hiedra en el muro o el musgo en la piedra, otros resistimos vivos con la memoria, multiplicando panes y peces para compartir con la multitud, no como únicos habitantes, sino como ciudadanos en ejercicio de poblar.

Los muertos son memoria viva. Todos. Los treinta mil, Julio López, Silvia Suppo, Mariano Ferreyra, Roberto López y Sixto Díaz de la comunidad Quom de Formosa, los más de 80 muertos por tuberculosis y desnutrición en la misma comunidad durante al año pasado, los niños y adolescentes muertos en cualquier villa conurbana (no únicamente bonaerense) por impugnación de sus posibilidades de futuro.

Memoria viva para todos ellos, ayer, hoy y siempre.

La Pocha

viernes, 21 de enero de 2011

Agarrá una pala


El indio, el criollo, el tahúr, según la tradición, encuentran en su ser haragán, vivo y compadrito, respectivos motivos para no trabajar. Axioma popular éste, esparcido por los que, aún estando aquí dentro, mantienen una visión externa: los infatigables piamonteses.

Podríamos confundir esa forma de pensar con un elogio y una punta del ovillo hacia la cultura del trabajo. Ni parecido. En la cabeza de quien maldice a los haraganes, vive un espíritu revanchista, donde pulula la idea de que el trabajo es un sacrificio que se ha de afrontar por mérito de una vocación sufridora.

Una cultura del trabajo no parte del sufrimiento, sino del orgullo inmodesto de transformarlo todo en más humano.

Los autores de este blog descubrimos hace tiempo que una lapicera pesa menos que una pala, y que el teclado de una computadora saca menos cayos en las manos. Pero seguimos creyendo que nuestro trabajo (de docentes la mayoría, una abogada y un programador), si es eficaz, comparte códigos profundos con toda actividad donde con dedicación se desmonta, con tesón se rastrilla y con esperanza se siembra.

Tengo una noticia que me llena de alegría para compartir. Es un sincero orgullo para mí poder decir que desde hace dos semanas, junto a unos cuántos más, nos dedicamos a darnos un futuro. De lunes a viernes, de 9 a 18, nadie se rinde: estamos trabajando.

Peronacho

lunes, 10 de enero de 2011

Entre las hojas que cantan*

EVA

I
Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedo sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negras
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a Paris rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".

Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte mas muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lagrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lagrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada mas que un gran castigo.
Se pintó la República de negro
mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas
pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre
sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron
esta leyenda, ni me la robaron.

Días de julio del 52
¿Qué importa donde estaba yo?


II
No descanses en paz, alza los brazos
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones.


María Elena Walsh

Cancionero contra el mal de ojo (1976)


*De "Canción del jardinero" de M. E. Walsh.



La Pocha

miércoles, 5 de enero de 2011

La Naranja Mecánica de los radicales, contra el Borges Peronista

La Naranja Mecánica

La visión de cultura que la UCR impuso en Santa Fe es, al menos, clara. Quieren convertir a todos los santafesinos, en espectadores de la "buena cultura." Esos pequeños ignorantes que escuchan cumbia y no han visto una ópera en sus vidas, van a poder venirse hasta el centro y sentarse en una bella poltrona que hará las veces de máquina transformadora de conciencia.

El santafesino inculto recibe, de manera totalmente pasiva, estímulos de alto nivel. La música verdadera, la literatura premiada, el teatro de alcurnia. La premisa es que con suficientes repeticiones en la dosificación justa, se podrá inhibir eso que inquieta y que llaman anomalía.

Vamos a decirlo: quieren que seamos menos berretas. Creen que la música que la mayoría de los santafesinos escucha, es mala. Que la cultura que vale la pena, se da sólo en ambientes controlados donde quien asiste, consume ordenadamente. El ignorante, de sólo sentarlo en la butaca donde ya no puede mover el upite, resulta más agradable a la vista, hasta parece culto así quietito.

La verdad es que es fantástico lo que sucede en el escenario. Gran despliegue. Musicalidad. Luces. Notas. Un ritmo. Esto es el espectáculo. Pero ¡no te muevas! No tararees. De nada de eso has de participar: todo es producido por unos que saben y esperan de vos pasividad.

Pierre Menard, el Borges Peronista

Un cuento de Borges da sustento a un lector enamorado de la obra de Cervantes de tal modo, que desea convertirse en su autor. Desecha en primera instancia tomar la vida completa de Miguel de Cervantes y luego decide emprender la recreación de la obra, palabra por palabra y línea por línea. Sin copiarla. Creándola de nuevo, originariamente.

En "Pierre Menard, autor del Quijote" encuentro la semilla de un Borges profundamente popular y de algún modo peronista.

Los peronistas creemos que la cultura también viene del lector y del espectador. De abajo. Queremos que los barrios nos enseñen lo que es música, y a escucharla. Que se haga el teatro para plantar las banderas del conflicto social del lado que corresponde.

Que se escriba y que se lea, con todo menos inocencia. Creando y marcando el ritmo como sólo puede crear el pueblo.

El Quijote fragmentario de Pierre Menard es, desde un ángulo, mejor que la obra original. Así lo creemos, antes que nada, porque somos unos gronchos.

Peronacho

domingo, 26 de diciembre de 2010

Basta de calzoncillos en el arbolito

En algún momento de la cena de nochebuena, los mayores encuentran (con una sorpresa que no por repetirse todos los años disminuye), que el Niño Dios ha dejado unos paquetes con nuestros nombres. Alguien empieza a leer los cartelitos y a convocar a cada homenajeado a romper el papel de regalo y descubrir lo que el Niño ha decidido traerle.

No es nada que la Economía Celestial tenga dificultades para colocar bonos, pero ¿por qué traerle calzoncillos a un pequeño que espera algo para hacer rodar, picar, arrojar o conectar al televisor? El calzoncillo no sirve a ninguno de esos propósitos. El calzoncillo, oh funcionario celeste que equivocaste góndola en Casa Tía, está en el imaginario de los padres, de ningún modo en el de los párvulos.

De nada sirve inventarse inflamadoras lecturas de Nietzsche: es fácil reconocer en el ateísmo militante de algunos de nosotros, la huella antigua de una provocación. Tal vez los adultos de entonces ni siquiera registraron el leve reacomodo del pesebre de modo que el ano del burro quedaba, en represalia, justo sobre la cabeza del recién nacido.

No se puede confiar en los poderes del más allá, ni en los reyes magos, ni en los dioses ni en sus intérpretes, porque no son realmente niños.

Sí se puede confiar en uno al que hagamos presidente, que pueda jugar con un atributo como el bastón, que decida qué cuadros hace bajar de dónde, y que reaccione igual que yo, más allá de la investidura, frente a la tilinguería.

Los regalos que trajeron Néstor y Cristina se acercaron mucho más a lo que esperábamos. Autitos producidos en el país. Escuelitas y computadoras. Autopistitas. Industrias con obreritos trabajando. Asignacioncitas universales. Jubilacioncitas. Sojita como para que los productorcitos estén contentos y alcance para hacer fluir la economía. Una carcelcita para armar y meter a los torturadorcitos.

Esta navidad fue mi primera navidad peronista: gran alegría, sin calzoncillos.
Peronacho

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Fanáticos

1.
Nunca logré ser fan de algo. Siempre me sentí levemente inferior a los seguidores incondicionales de, por ejemplo, los Beatles, la Fórmula 1 o la poesía surrealista. Durante mucho tiempo esto me preocupó, supongo que por adolescente eterna y la idea quemante de querer pertenecer, de no ser si no en lo colectivo. Transitaba los '80 y estaba un poco perdida, como todos. Esta idea de ser fan de algo implosionó cuando estudié Letras y me envolví en la piel incolora de la duda: sobre los relatos, sobre el autor y sobre la palabra misma. Me fuí al otro extremo de la feria artesanal de las estéticas y me dí el gusto de ser fan de no ser fan de nada. Eran los '90. En algún momento hice terapia, asumí la neurosis y la culpa y revisé mi historia. Y ví que lo que yo creía una falta era algo creativo y potente: capacidad de vivir con lo distinto. Hay una enumeración de historia personal que reordenaba, viendo Formosa y Soldatti en este tiempo de cuestionamiento de país y de ciudad que nunca dejé.


2.
Apunto: que mi sangre es italiana, francesa, española y toba; que hice jardín en colegio de monjas, primer grado en escuela pública con comedor escolar, compañeros de Barrio San Lorenzo y el maestro Coco que era gay que me enseñó a leer y escribir; que fuí primeros casos de hija de padres separados y luego divorciados; que me cambiaron de escuela en segundo grado a una pública de Barrio Sur y tuve compañeros de Alto Verde hijos de pescadores y compañeros del Fonavi del Centenario, compañeros con apellido que tuvieron primero televisión por cable y computadora, compañeros nacidos en otros países y compañeros cuyos padres eran hippies y otros que eran Testigos de Jehová y evangélicos; que luego mi padre se hizo evangélico; que aprendí que el olor raro en el pelo de algunos compañeros era el olor de la basura quemada y de la imposibilidad de bañarse todos los días por falta de agua potable; que aprendí a jugar con compañeros con piojos y a tener piojos; que me llevó a la escuela durante años un transporte escolar sólo con chicos con Síndrome de Down; que jugué toda mi vida con varones en el barrio, a la pelota y a tirar rompeportones, porque era la única nena; que mi tía Estelita era montonera y mi abuelo socialista y mi madre radical; que en la secundaria no tuvimos un mango pero me leí casi toda la Biblioteca Pedagógica y después iba a recitales heavy metal en República del Oeste; que seguí sin un mango en la facultad (pública) y me atrasé porque trabajaba pero terminé; que tuve (y tengo) amigos poetas, amigos que hacen teatro, amigos gays y heterosexuales, chilenos y cubanos, músicos, militantes, médicos, guardiacárceles y trabajadores de cancillería; que elegí no dar clases en privada y sí darlas en la pública; que la mayoría de mis alumnos son argentinos hijos de familias chaqueñas y bolivianas y casi todos cobran la asignación universal por hijo y trabajan en el Mercado y algunos de ellos murieron o están en cana, y viven 10 en una casa de dos habitaciones.


3.
2010 en Argentina. Hace mucho tiempo que no me preocupa ser fan de algo y me siento felíz de reordenar mi historia fundamentada en la diferencia. Me pregunto si alguien puede hacer una enumeración muy distinta de la mía. O eliminarla de la memoria. La última opción tiene fanáticos seguidores por estos días. La buena noticia es que siempre somos más los diferentes no lunáticos ni histéricos.


La Pocha

No veo nada

A cuento de un recurso usado en una obra de teatro acá en el parque del Sur, hablamos con mi amiga del ejercicio del lazarillo. Cerrás los ojos o te los vendan. Das la mano o apenas tocás con la yema del índice a otro, que sí ve. Juntos se trasladan, cumpliendo alguna propuesta externa. Sin duda, el ejercicio se engloba en aquellos que exploran la capacidad de donar parte del ejercicio de la voluntad a otra persona. "Dejarse llevar" es algo explícito, metáfora de la metáfora, en este juego.
Pero en el medio suceden también otras cosas. Una es el proceso de acostumbramiento a la oscuridad. Si te tomaste en serio el ejercicio, ya no ves. No completás el espacio, el traslado, con una imagen. Y si vas más allá (este es el punto sobre el que quiero escribir hoy), dejás de siquiera componer una imagen mental del espacio como tal y lo remplazás por una gramática de encuentros y tropiezos con el mundo exterior.
Al renunciar a mirar o siquiera imaginar que miro, desenmascaro una o dos trampas de la metafísica (esa asociación ilícita formada en Grecia y que anda diciendo que las cosas son esencialmente algo, antes de ser sensiblemente algo), a saber. No necesito que seas buena ("ay, qué buena que sos, Ana") para dejarme llevar; no podría siquiera, ni con la mejor de las visiones, completar un modelo que me impida tropezar eventualmente con una frase hecha, un pensamiento facho, o cualquier cursilería.

¿Y de qué me sirve saber a qué te dedicás y si venís seguido a este boliche? ¿O adelantarme a una promesa de por vida, o a un rechazo de un helado en La Americana? ¿Para qué quiero un modelo de vos?

Te propongo, mejor, que sospechemos de la metafísica y de los perfumes. La esencia no te define. Juguemos a tantearnos, que en esa gramática está el mayor respeto por lo que puede llegar.
Peronacho

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Militancia y ausencia

Perón volvió al país el 17 de noviembre de 1972, después de 18 años de ausencia. Muchos de los que lo esperaban eran jóvenes que habían nacido apenas o incluso después de comenzado su exilio. Militantes de un gobierno que conocieron sólo por relato; pero por un relato familiar y clandestino.
Posiblemente los gustos musicales de la mayoría de ellos, difería a lo grande de los gustos de Perón. Las cartas y los discursos desde el exilio, tendrían una notable distancia en forma y vocabulario, de lo que se discutía entre los cuadros peronistas en las unidades básicas.
La visión de Lanusse, convencido de que el ficticio órden, el tiempo y la repetición de una forma de pensamiento único en los medios, era que Perón no se iba a animar a volver. Que ya no tenía defensores. Que no había un ritmo ni una canción, que el Viejo pudiera compartir con los argentinos. Se equivocó Lanusse en entender el lazo del pueblo con el único movimiento que lo interrogó, que lo puso en situación de sujeto. No entendió la magnitud y la profundidad, ni comprendió la urgencia. Recibió a Perón mientras dos tanques apuntaban a las columnas de manifestantes que lo esperaban.
El mensaje peronista había cruzado la barrera de las generaciones. Lejos de perderse, las ideas de la derogada Constitución Nacional, de los planes quinquenales, de la neutralidad que prefiguraba la tercera posición, y de la asistencia social, se habían convertido en una fuente proveedora de esperanza, en una historia de héroes.

PV 2010

Los que escribimos este blog, igual que muchas otras personas de nuestra generación, volvemos a militar (algunos de forma partidaria y otros no) convocados por ese mismo mensaje que ya no vive en el exilio. Es un mensaje que supera al Perón de carne y hueso pero que se identifica con los símbolos que dejó ese movimiento único que se animó a poner como cuestión a los que no tenían voz.

La ausencia permanente del Coronel Perón, igual que la de Néstor Kirchner, nos inspiran y nos mueven a recrear un ideario valiente, vital y digno de un seguimiento militante.
Peronacho

jueves, 11 de noviembre de 2010

Riesgo y veleidad de la militancia

Por estos días se tuitea, se bloguea (en castellano, sí), se lee en medios gráficos o se escucha repetidamente en radio y televisión frases como "volver a la mística", "hacer militancia", "ser militante". La metáfora del campamento, convocada por el compañero, reaparece en todas partes, primaveral como botón de flor que pujó inviernos en el tallo, agreste como el clavel del aire o el cardo y peronista como la unidad básica.
Digamos en principio que para ser militante hay que tener una causa común. Es una definición general en la que podríamos incluirnos todos los trabajadores de la educación, medicina, política, leyes, producción de pensamiento, literatura o ciencia. Pero no creo que se trate simplemente de eso.
Entre las acepciones de la eterna RAE, "militar" es "figurar en un partido o en una colectividad" y "haber o concurrir en una cosa alguna razón o circunstancia particular que favorece o apoya cierta pretensión o determinado proyecto". Entre ambas definiciones hay un abismo: figurar o favorecer.
Me gustó esto de favorecer. Porque... ¡hay que estar dispuesto a favorecer! Figurar, uno figura siempre: en el padrón de voto, en las necrológicas, en la guía telefónica, en el fiado del quiosco, en el tuiter o similar.
Favorecer es otra cosa: es hacer algo con la figuración. Salir del cuarto oscuro con el sobre en el que están los nombres de los ciudadanos que elijo para que me gobiernen, practicar el ejercicio de la memoria, poner a circular ideas y acciones. Sobre todo esto último, y más: favorecer es preguntarse qué cosa uno está dispuesto a favorecer, o incluso qué cosa ya ha favorecido antes. No se puede andar por la vida favoreciendo cosas y después resultar que las favoreció por distracción o porque es lo que dicta la corriente. ¿O sí? Habría que repensarlo.
Ser militante es ponerse en riesgo para pensar y para hacer con otros, y perfilo en este punto un concepto pequeño y molecular de militancia, no únicamente aquel que refiere a lo específicamente partidario. O sí: incluso aquel.
No es bueno que la militancia esté sola, hubiera dicho el General. Es una palabra que puede llenarse de oquedad muy pronto, la muy vedeta, digo, veleta.

La Pocha
Nota: La imagen refiere a los "Apuntes para la militancia" de John William Cook, teórico y militante del peronismo de izquierda revolucionario. Se lee aquí: http://www.marxists.org/espanol/cooke/apuntes.htm.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Por qué las militantes están tan buenas

Permítame sumarme, compañero lector, a la visión del protagonista de "Bananas" -Fielding Mellish, Woody Allen. Me sumo a la justificación consecuente de su loca carrera de desaciertos, a saber: las mujeres militantes están muy buenas. Hay, según creo, ciertas características que rodean a la mujer comprometida con una causa política, que la ponen por encima y por delante del observador masculino.

Para empezar, una intrínseca promesa de acercamiento. De la misma manera que una cama de una plaza es mucho más afín a los lances amorosos (ya lo dijo un experto como Bob Marley) que una más espaciosa, la militancia implica cierta incomodidad, no estar a gusto con el orden establecido, y por lo tanto un estado de alerta, de crispación (hipérbole intencional), que agudiza los sentidos.

Las horas del atardecer y de la noche son las elegidas. El ámbito natural de la política (esto lo aprendí de cerca, trabajando para el Estado Nacional), es la noche. Cuando las terceras líneas vuelven a casa, los encargados de trazar rutas se reúnen. Los choferes, oficiales y no, tienen más trabajo caída la tarde que por la mañana.

La idea misma de hacer campaña se une en niveles distintos de analogía al campamento. ¿Qué comemos? ¿Dónde dormimos? Son temas sin importancia que surgen en la acción militante, y se resuelven sin mediar prurito.

Existe la causa, que está por encima de otras cosas e inhibe el regodeo. La urgencia de la acción que da lugar a la militancia es una aplanadora de histeriqueos posibles. La respuesta positiva o negativa promete, más que nada, inmediatez.

Finalmente, el cuerpo de una militante está inclinado hacia la acción. Prescinde de ilusiones cosméticas y está listo para la argumentación política o amorosa (digo yo, como si hubiera que separar ambas pulsiones).

Y sin embargo, no son tapa de revista. ¿Por qué? Déjeme ensayar una breve explicación. La percepción humana no es instantánea, sino que se da en movimiento. Las militantes están tan buenas, de un modo que la fotografía sólo puede sugerir.

Peronacho

sábado, 30 de octubre de 2010

Millones de gronchos

El jueves y viernes, tres autores de este blog dijimos presente en las exequias de Néstor Kirchner, el Pájaro loco que nos despertó a tantos y ahora decidió irse a dormir. Si alguno no nos vio por las cámaras de televisión, a pesar de que nos quedamos con la voz en un hilo después de gritar y cantar en catorce horas de cola, debe ser porque no éramos los únicos. Estábamos rodeados por el afecto y la falta de impostura de millones.
Como no tenemos pretensión de pasar por finos, hablamos con todos. Catorce horas de cola te permiten conocer a mucha gente. Estudiantes trabajadores, abogados con el botón de arriba desprendido y la parte corta de la corbata delante de la larga, diseñadores gráficos, dueños de quioscos, muchísimos jubilados y viejos en actividad, actores y actrices, docentes de inglés, empleados de televisión, una moza del Café Tortoni, el médico del chofer de Cobos con su hija, el chofer de Cobos, cinéfilos, citadores compulsivos del General, sostenedores de botellitas de agua, improvisadores de chistes, promesas y cánticos más rápidos que su propio aliento, señoras con hijos en brazos y más hijos dándole vueltas, bloggeros y fotógrafos estrictamente no profesionales.
Gente de todas partes del país. Muchos teníamos otros trabajos para hacer y sufriremos las consecuencias; a muchos los esperaba después de la cola y de la participación, un viaje de ómnibus para llegar al tren, para desenganchar la bici y pedalear un kilómetro, para recién después conocer descanso.
Fuimos varios los que vimos por primera vez los cuadros de San Martín y de Bolívar, que se unían a nuestro peregrinar recién entrando a la Casa de Gobierno. Algunos se animaron en voz alta delante de Alicia Kirchner a hacer escuchar las frases menos originales pero más sentidas ("Viva Néstor Kirchner," "Compañero Presidente, el pueblo te despide" y otras).
Nadie se quedó sin cantar el himno, balbucear la parte que conoce de la marchita, recordar muertes familiares y usar el espacio público pero profundamente cercano, para llorar y para hacerse el compromiso de defender y recordar lo que vivió, así vengan degollando.
Peronacho

miércoles, 27 de octubre de 2010

Pájaro loco

La primera vez que le presté atención verdadera fue cuando asumió el mando. Antes que el estadista ví la marca personal del hombre: el tipo no sabía qué hacer con el bastón, le sobraba, lo apretó con las dos manos, lo usó para revolearlo un poco, lo sacó del eje de bastón y pareció por segundos un malabarista de esos que vemos en las películas, que malabarean adelante del grupo con estridencia de charreteras. Creo que antes me había hecho acordar al Pájaro Loco, un dibujito animado de cuando era chica, aunque la única relación evidente estaba en los ojos desorbitados y la nariz en punta de águila. Muchos en el largo y emocional día de hoy lo evocaron como un hombre con buen humor constante, y recordé (otra vez) que ese tipo desgarbado y con el saco siempre mal puesto, innegablemente parecido a Tristán por otra parte, parecía estar a punto de contar un chiste verde en el medio de cada frase.
Todas estas banalidades recordé hoy, todas juntas, después del segundo en que enmudecí al ver la noticia. Me retiré de la tele luego del silencio. Estaba en la casa de mi madre aprovechando que tenía que estar allí para esperar al censista y levantando de la cama a mi abuela Coca, que por estos días anda leeeeenta después de sus dos caídas. Después que tomó su leche la ubiqué cerca de la tele, y recaímos en la mudez por partida doble. Mi abuela sabe que la muerte le amaga de cerca últimamente, y a pesar de que siempre fue antiperonista, vió toda la mañana en silencio las noticias y no quiso cambiar de canal.
Yo no soy peronista tampoco, pero sobre todo no soy antiperonista. Es una declaración estúpida de hacer, que nada dice. Es la mejor declaración que puedo hacer por el momento. Soy antineoliberalista. Estoy a favor del matrimonio igualitario, de la distribución equitativa de la riqueza, de la memoria toda y de los juicios a los represores en particular, del desmontaje del sistema opresor de la circulación de las noticias de los medios hegemónicos, del desmontaje del cuadro de ése represor, de todas las medidas que promuevan el empoderamiento social, educacional y simbólico de los olvidados, de las leyes promovidas o vetadas con coherencia respecto del proceso económico y social que tenemos, de un proyecto que nos integre por fin como parte de Latinoamérica, de aquel NO al ALCA y el sí a la UNASUR, del sinceramiento argento del fútbol para todos, de la ciencia y la tecnología y la industria empezando a jerarquizarse.
Seguro que me falta poner más en esta enumeración (más de lo que hay y más de lo que no hay todavía) pero hoy enmudecí temprano y me fuí apalabrando después porque entendí que sin Pájaro Loco no hubiera podido estar a favor de esta enumeración, no la hubiera podido poner en palabras, es decir: no hubiera existido.
Termino el día con el encuentro, con el lazo que se recupera de modo posible y real: veo la gente en la plaza y en el programa de televisión, leo un mail de una amiga y nos abrazamos en la distancia, charlo con mi vieja sobre los lazos que no queremos perder, y ya ni recuerdo tengo del miedo al miedo, de las palabras necias y de la desazón por cómo seguimos. Salud, Pájaro Loco.
La Pocha

lunes, 25 de octubre de 2010

Boto por necesidad



El escaneo me salió chico, pero el escribiente tiene letra clara. 18 años, Tercero A, repetidor dos veces. Este año lee en voz alta de corrido y con intención emocional. Después de pasarse dos años apoyada la cara sobre los brazos para dormir (los tengo en la última hora de la mañana y trabaja en el mercado de changarín subiendo y bajando cajones con la producción local), despierta en 2010 de su letargo y mueve su pensamiento. La consigna era escribir una carta de solicitud argumentando el pedido a un receptor específico. En algún momento de la clase, mientras se paraban a consultarme, mientras intercambiaban entre ellos chistes de toda calaña, o mientras se medían unos a otros a ver quién le pedía qué cosa a quién, les pregunté por qué ninguno había planteado argumentos a un amor correspondido o no correspondido, por ejemplo, y todos (salvo Ruiz, también repetidor, que desarrolló sentida y profundamente sus argumentos a "Antoño" Mohamed para que vuelva a ser director técnico de Colón) habían pedido mejoras para el barrio (a la Cristina, al intendente o a la Ministra de Educación). Uno me dijo "el amor no se argumenta, profe", y otro "¿y a quién le vamos a pedir algo si no?". Me quedé pensando en las dos cosas, pero me detuve más en la segunda, y pensé que en este barrio "marginal" nadie quiere otra cosa que estar mejor. En ninguno de los borradores los solicitantes pidieron limosnas: pidieron el taller para la escuela (que es técnica pero que no tiene taller), pidieron juguetes para un hogar de chicos en Navidad, pidieron que se pavimenten las calles del barrio y se zanjee, pidieron otro comedor. O sea: comida, calle buena para andar, alegría y educación.
El que más clara la tenía es Obelar, el que despertó de su sueño y pidió cortar la corrupción policial en el barrio: "Sr. Intendente te informo sobre esto porqué yo noce a quién recurrir...", y también: "Señor Intendente le prometo que tendría un gran apoyo de nuestro barrio para su intendencia si colabora con mi pedido y yo y mi barrio le podriamos conceguir muchos botos y no toy negociando con usted yo lo estaria ayudando y usted me estaria ayudando a mí y a mi barrio".
Dos cosas: un adolescente elige cambiar el usted por el vos no porque no sepa sobre registro formal o informal, sino porque necesita de la cercanía del otro. El cambio de registro es inconsciente quizás, pero abre a la idea de necesidad: Obelar pide porque es necesario, y pide porque está solo, no sabe a quién recurrir. Ésa es la idea básica de la necesidad: siento una falta, necesito, por eso pido. Obelar lo puede decir, hay quienes muchas veces ni siquiera podemos nombrar lo que nos falta. Y el que despierta del sueño también tiene claro que despierta en un país y dentro de un sistema de necesidades básicas no cubiertas reguladas por la lógica de un estado que también necesita: Obelar promete botos y aclara que no negocia, lo concibe (quizás por un legado rastreable hasta los orígenes de la conquista) como un pacto de necesidad.
Nadie podría reprocharle a Obelar su desconocimiento sobre mecanismos de inclusión social reales. Habría que ver si este pacto que ofrece lo ofrecerá a todos los intendentes posibles, o a aquellos que respondan a la necesidad. Yo me quedo con Obelar así despierto, y escribiendo.
La Pocha

sábado, 23 de octubre de 2010

Desayuno de pizza fría

Hace rato se terminó el champán y la pizza queda, pero ya está fría. Y no es más de noche. Son las 7AM y hace rato que estamos despiertos. El trabajo volvió a ser salud. Abro la ventana al verde y a la luz de la primavera. Y como es el siglo XXI (léase cuscusí), mientras desayuno con lo que queda de anoche, prendo la Mac y me conecto a Internet.

No es el futuro de las películas que soñaron los baby boomers, donde todo es higiénico y blanco. El iPhone es hermoso, por eso cuando me acuerdo vuelvo a doblar el mismo alambrecito y le saco las pelusas que se le juntan en el agujero del auricular. Y antes me friego la mano en rollo de cocina (porque ya no compro servilletas de papel).

El presente es un poco más banal que lo que me habían dicho. En Twitter me comunico con Hernán Brienza, historiador al que admiro, y me entero que el gato que tiene se llama Enzo y se quedó toda la tarde encerrado en el placard.

Abro Facebook y encuentro que una amiga puso un video que muestra el tema de la semana: las repercusiones de los mensajes inmediatos, cortos y burbujeantes de la primera ciudadana. Me enorgullece. Soy uno de 148000 gronchos que recibimos esos mensajes. Una parte serán periodistas, otros serán opositores, e incluso habrá intersección entre esos conjuntos. Pero estoy convencido de que la mayoría somos un poquito más felices porque tenemos más cerca a la Presidenta y podemos seguir sin filtro lo que tiene ganas de decir.

Hay quien se asusta, quien cree que la ausencia y la intermediación hacen la autoridad. No es así: la autoridad se gana en las urnas por la empatía con las masas y se mantiene accionando dentro de la misma empatía.

Chacho Álvarez tuvo que gritar "¡El rey está desnudo!" hace diez años. Y ese fue el fin de lo que se conocía como "investidura."

Pero además de los que tienen miedo, encuentro a otras personas. Muchos ya entendieron y dicen cosas que me abren todavía más el campo visual en la misma dirección. Nos leemos entre nosotros. Pensamos en los que no opinan igual. Tratamos de que todos los intercambios nos sirvan para incorporar otro pedacito de realidad y construir el rompecabezas.

Mariana dijo "hágase el blog" y Cielo propuso una lista de autores que seguro va a seguir creciendo. Y aquí estamos. Sin pretensión de finura. Hablando con vos sin buscar un podio, ni pulcritud de conceptos, ni una sensatez que jamás apreciamos. Unos gronchos.
Peronacho