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domingo, 21 de agosto de 2011

La mayoría son lindas para un groncho

Hace unos días supe por un compañero de trabajo que cierta borrega de nuestra oficina llevaba compromiso, y a la desoladora información le agregó un "no te preocupes, igual no tenía mucha pinta de peronista." No se da cuenta que a nosotros nos gusta la mayoría. El groncho un amante abierto a muchas posibilidades.

La que no tiene un cuerpo despampanante, tiene unos ojos increíbles. Y la que no, te enamora con la sonrisa. Y otra que tampoco, tiene unas salidas fenomenales. Y las hay que cocinan bárbaro, las que saben hacer un mate amoroso y las que son limpitas que da gusto; todo eso sin llegar a las simpáticas, que en rigor son las únicas feas.

El 14 de agosto, el 50,1% de la población le dijo de nuevo que sí, con mayor fuerza que nunca, al proyecto de nación que quiere que nos salvemos todos juntos. En ese barco nos encontramos unos gronchos como nosotros y también un número creciente de habitantes de Belgrano que aspiran a residentes de Pilar, gente con prepaga al día y que si le das unos litros de nafta, tiene dónde introducirlos.

Lo bueno es que, gracias a la bajada de copete que significó la crisis que nos dejó por la rúa, y gracias a la fuerza de esta idea nacional, popular y ganadora, las que viven por Recoleta son cada día menos gilas (pero igual de lindas). Algunas incluso, aprendieron a tomar cerveza de la boca de la botella.

Gracias argentinas por ser tan hermosas ustedes, las mayorías.

Peronacho

domingo, 26 de junio de 2011

Cómo evitar el dólar azul

La noticia de la semana es la candidatura para Vice Presidente de Amado Boudou, elegido compañero de fórmula por Cristina Fernández. La búsqueda que llegó a Amado, fue una que intentaba evitar el trucho, el dólar azul, la mentira, la deslealtad, en una palabra, evitar a Cobos.

Dicen de Boudou que cambió de idea ya una vez. Y en la descripción de la búsqueda de candidato, la presidenta soltó que se necesita capacidad de cambiar, porque el mundo cambia. ¿Dónde queda la medición de lealtad, cómo se puede combinar el cambio y la convicción?

Yo digo que esa diferencia se hace en la separación entre lo instrumental y lo estratégico. Tenemos que compartir la meta, el destino. Mi destino, y me presto para comprobarlo con cualquier tarotista, es convertirme en un agente de la felicidad y la igualdad.

El instrumento puede ser un juego de palabras, una candidatura política, un proyecto de ley, una pierna para una zancadilla precisa, o un baño de agua fría. Puede ser una herramienta terminada y completa, plural, adorable, o puede ser -dejame decirlo- una improvisación destinada al tacho después del primer uso.

Acompaño, me adhiero, a otra gente que mira hacia el mismo lugar que yo. Sé que ven que la educación es primero y que somos todos pobres mientras no seamos todos ricos. Y que a todos nos duele hasta que estemos todos bien.

Si alguien propone una herramienta y hay que seguirla, vamos para adelante. Lo hacemos realidad. Y esas herramientas cambian. Y las desarmamos. Y las ponemos en discusión o las olvidamos. O las negamos. Y usamos las contrarias.

La presidenta encontró un compañero de fórmula que comparte no sólo la herramienta, sino la visión. Lejos del dólar azul.

Hacemos un camino que se ve hacia adelante sólo desde la perspectiva clara de lo que sí mantenemos. El fundamento que es la inquietud, la incomodidad, la búsqueda. De una manera de estar bien. Todos.

Peronacho

lunes, 28 de marzo de 2011

Importancia de la joda el 24 de marzo

Un mediodía de marzo de 2004 estaba en Buenos Aires, y se me ocurrió almorzar con mi compañera en uno de los locales de Patio Bullrich. Me sorprendió ver a más de una persona allí, llevando escarapelas. No registré en el momento la fecha ni su significado. Sólo por la tarde, recordando la escena, busqué en el diario y lo entendí: era la fecha en que la Oligarquía festejaba la ignominia de 1976.

Pasaron sólo dos años y el gobierno popular avanzó más en las conquistas de lo que está claramente planteado como una guerra cultural. Hubo una batalla por ocupar ese centímetro cuadrado de calendario, y la ganamos ampliamente. La ley, aunque rechazada por los socialistas y radicales, y con la abstención del ARI, dio lugar al feriado.

De ahora en más hacemos una joda cada 24 de marzo. Bailamos, cantamos, marchamos y festejamos la lucha, la pasión y la abrumadora victoria del pueblo que fue torturado cruelmente pero resistió, y va a terminar de darle forma por su cuenta, sin condiciones, a una idea de Justicia.

Esa misma fecha cambió de significado. De vergüenza a desvergüenza. De cinismo careta a memoria alegre. Por la fuerza de la alegría contagiosa que también se llama voluntad popular.

En esta misma línea argumental, pero con más fotos y color, te recomiendo: Festejo por la memoria (Evelyn Tacuara), Memoria viva (La Pocha) y La memoria viene con fiesta (Sur de El Argentino).

Peronacho

viernes, 21 de enero de 2011

Agarrá una pala


El indio, el criollo, el tahúr, según la tradición, encuentran en su ser haragán, vivo y compadrito, respectivos motivos para no trabajar. Axioma popular éste, esparcido por los que, aún estando aquí dentro, mantienen una visión externa: los infatigables piamonteses.

Podríamos confundir esa forma de pensar con un elogio y una punta del ovillo hacia la cultura del trabajo. Ni parecido. En la cabeza de quien maldice a los haraganes, vive un espíritu revanchista, donde pulula la idea de que el trabajo es un sacrificio que se ha de afrontar por mérito de una vocación sufridora.

Una cultura del trabajo no parte del sufrimiento, sino del orgullo inmodesto de transformarlo todo en más humano.

Los autores de este blog descubrimos hace tiempo que una lapicera pesa menos que una pala, y que el teclado de una computadora saca menos cayos en las manos. Pero seguimos creyendo que nuestro trabajo (de docentes la mayoría, una abogada y un programador), si es eficaz, comparte códigos profundos con toda actividad donde con dedicación se desmonta, con tesón se rastrilla y con esperanza se siembra.

Tengo una noticia que me llena de alegría para compartir. Es un sincero orgullo para mí poder decir que desde hace dos semanas, junto a unos cuántos más, nos dedicamos a darnos un futuro. De lunes a viernes, de 9 a 18, nadie se rinde: estamos trabajando.

Peronacho

miércoles, 5 de enero de 2011

La Naranja Mecánica de los radicales, contra el Borges Peronista

La Naranja Mecánica

La visión de cultura que la UCR impuso en Santa Fe es, al menos, clara. Quieren convertir a todos los santafesinos, en espectadores de la "buena cultura." Esos pequeños ignorantes que escuchan cumbia y no han visto una ópera en sus vidas, van a poder venirse hasta el centro y sentarse en una bella poltrona que hará las veces de máquina transformadora de conciencia.

El santafesino inculto recibe, de manera totalmente pasiva, estímulos de alto nivel. La música verdadera, la literatura premiada, el teatro de alcurnia. La premisa es que con suficientes repeticiones en la dosificación justa, se podrá inhibir eso que inquieta y que llaman anomalía.

Vamos a decirlo: quieren que seamos menos berretas. Creen que la música que la mayoría de los santafesinos escucha, es mala. Que la cultura que vale la pena, se da sólo en ambientes controlados donde quien asiste, consume ordenadamente. El ignorante, de sólo sentarlo en la butaca donde ya no puede mover el upite, resulta más agradable a la vista, hasta parece culto así quietito.

La verdad es que es fantástico lo que sucede en el escenario. Gran despliegue. Musicalidad. Luces. Notas. Un ritmo. Esto es el espectáculo. Pero ¡no te muevas! No tararees. De nada de eso has de participar: todo es producido por unos que saben y esperan de vos pasividad.

Pierre Menard, el Borges Peronista

Un cuento de Borges da sustento a un lector enamorado de la obra de Cervantes de tal modo, que desea convertirse en su autor. Desecha en primera instancia tomar la vida completa de Miguel de Cervantes y luego decide emprender la recreación de la obra, palabra por palabra y línea por línea. Sin copiarla. Creándola de nuevo, originariamente.

En "Pierre Menard, autor del Quijote" encuentro la semilla de un Borges profundamente popular y de algún modo peronista.

Los peronistas creemos que la cultura también viene del lector y del espectador. De abajo. Queremos que los barrios nos enseñen lo que es música, y a escucharla. Que se haga el teatro para plantar las banderas del conflicto social del lado que corresponde.

Que se escriba y que se lea, con todo menos inocencia. Creando y marcando el ritmo como sólo puede crear el pueblo.

El Quijote fragmentario de Pierre Menard es, desde un ángulo, mejor que la obra original. Así lo creemos, antes que nada, porque somos unos gronchos.

Peronacho

domingo, 26 de diciembre de 2010

Basta de calzoncillos en el arbolito

En algún momento de la cena de nochebuena, los mayores encuentran (con una sorpresa que no por repetirse todos los años disminuye), que el Niño Dios ha dejado unos paquetes con nuestros nombres. Alguien empieza a leer los cartelitos y a convocar a cada homenajeado a romper el papel de regalo y descubrir lo que el Niño ha decidido traerle.

No es nada que la Economía Celestial tenga dificultades para colocar bonos, pero ¿por qué traerle calzoncillos a un pequeño que espera algo para hacer rodar, picar, arrojar o conectar al televisor? El calzoncillo no sirve a ninguno de esos propósitos. El calzoncillo, oh funcionario celeste que equivocaste góndola en Casa Tía, está en el imaginario de los padres, de ningún modo en el de los párvulos.

De nada sirve inventarse inflamadoras lecturas de Nietzsche: es fácil reconocer en el ateísmo militante de algunos de nosotros, la huella antigua de una provocación. Tal vez los adultos de entonces ni siquiera registraron el leve reacomodo del pesebre de modo que el ano del burro quedaba, en represalia, justo sobre la cabeza del recién nacido.

No se puede confiar en los poderes del más allá, ni en los reyes magos, ni en los dioses ni en sus intérpretes, porque no son realmente niños.

Sí se puede confiar en uno al que hagamos presidente, que pueda jugar con un atributo como el bastón, que decida qué cuadros hace bajar de dónde, y que reaccione igual que yo, más allá de la investidura, frente a la tilinguería.

Los regalos que trajeron Néstor y Cristina se acercaron mucho más a lo que esperábamos. Autitos producidos en el país. Escuelitas y computadoras. Autopistitas. Industrias con obreritos trabajando. Asignacioncitas universales. Jubilacioncitas. Sojita como para que los productorcitos estén contentos y alcance para hacer fluir la economía. Una carcelcita para armar y meter a los torturadorcitos.

Esta navidad fue mi primera navidad peronista: gran alegría, sin calzoncillos.
Peronacho

miércoles, 15 de diciembre de 2010

No veo nada

A cuento de un recurso usado en una obra de teatro acá en el parque del Sur, hablamos con mi amiga del ejercicio del lazarillo. Cerrás los ojos o te los vendan. Das la mano o apenas tocás con la yema del índice a otro, que sí ve. Juntos se trasladan, cumpliendo alguna propuesta externa. Sin duda, el ejercicio se engloba en aquellos que exploran la capacidad de donar parte del ejercicio de la voluntad a otra persona. "Dejarse llevar" es algo explícito, metáfora de la metáfora, en este juego.
Pero en el medio suceden también otras cosas. Una es el proceso de acostumbramiento a la oscuridad. Si te tomaste en serio el ejercicio, ya no ves. No completás el espacio, el traslado, con una imagen. Y si vas más allá (este es el punto sobre el que quiero escribir hoy), dejás de siquiera componer una imagen mental del espacio como tal y lo remplazás por una gramática de encuentros y tropiezos con el mundo exterior.
Al renunciar a mirar o siquiera imaginar que miro, desenmascaro una o dos trampas de la metafísica (esa asociación ilícita formada en Grecia y que anda diciendo que las cosas son esencialmente algo, antes de ser sensiblemente algo), a saber. No necesito que seas buena ("ay, qué buena que sos, Ana") para dejarme llevar; no podría siquiera, ni con la mejor de las visiones, completar un modelo que me impida tropezar eventualmente con una frase hecha, un pensamiento facho, o cualquier cursilería.

¿Y de qué me sirve saber a qué te dedicás y si venís seguido a este boliche? ¿O adelantarme a una promesa de por vida, o a un rechazo de un helado en La Americana? ¿Para qué quiero un modelo de vos?

Te propongo, mejor, que sospechemos de la metafísica y de los perfumes. La esencia no te define. Juguemos a tantearnos, que en esa gramática está el mayor respeto por lo que puede llegar.
Peronacho

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Militancia y ausencia

Perón volvió al país el 17 de noviembre de 1972, después de 18 años de ausencia. Muchos de los que lo esperaban eran jóvenes que habían nacido apenas o incluso después de comenzado su exilio. Militantes de un gobierno que conocieron sólo por relato; pero por un relato familiar y clandestino.
Posiblemente los gustos musicales de la mayoría de ellos, difería a lo grande de los gustos de Perón. Las cartas y los discursos desde el exilio, tendrían una notable distancia en forma y vocabulario, de lo que se discutía entre los cuadros peronistas en las unidades básicas.
La visión de Lanusse, convencido de que el ficticio órden, el tiempo y la repetición de una forma de pensamiento único en los medios, era que Perón no se iba a animar a volver. Que ya no tenía defensores. Que no había un ritmo ni una canción, que el Viejo pudiera compartir con los argentinos. Se equivocó Lanusse en entender el lazo del pueblo con el único movimiento que lo interrogó, que lo puso en situación de sujeto. No entendió la magnitud y la profundidad, ni comprendió la urgencia. Recibió a Perón mientras dos tanques apuntaban a las columnas de manifestantes que lo esperaban.
El mensaje peronista había cruzado la barrera de las generaciones. Lejos de perderse, las ideas de la derogada Constitución Nacional, de los planes quinquenales, de la neutralidad que prefiguraba la tercera posición, y de la asistencia social, se habían convertido en una fuente proveedora de esperanza, en una historia de héroes.

PV 2010

Los que escribimos este blog, igual que muchas otras personas de nuestra generación, volvemos a militar (algunos de forma partidaria y otros no) convocados por ese mismo mensaje que ya no vive en el exilio. Es un mensaje que supera al Perón de carne y hueso pero que se identifica con los símbolos que dejó ese movimiento único que se animó a poner como cuestión a los que no tenían voz.

La ausencia permanente del Coronel Perón, igual que la de Néstor Kirchner, nos inspiran y nos mueven a recrear un ideario valiente, vital y digno de un seguimiento militante.
Peronacho

jueves, 4 de noviembre de 2010

Por qué las militantes están tan buenas

Permítame sumarme, compañero lector, a la visión del protagonista de "Bananas" -Fielding Mellish, Woody Allen. Me sumo a la justificación consecuente de su loca carrera de desaciertos, a saber: las mujeres militantes están muy buenas. Hay, según creo, ciertas características que rodean a la mujer comprometida con una causa política, que la ponen por encima y por delante del observador masculino.

Para empezar, una intrínseca promesa de acercamiento. De la misma manera que una cama de una plaza es mucho más afín a los lances amorosos (ya lo dijo un experto como Bob Marley) que una más espaciosa, la militancia implica cierta incomodidad, no estar a gusto con el orden establecido, y por lo tanto un estado de alerta, de crispación (hipérbole intencional), que agudiza los sentidos.

Las horas del atardecer y de la noche son las elegidas. El ámbito natural de la política (esto lo aprendí de cerca, trabajando para el Estado Nacional), es la noche. Cuando las terceras líneas vuelven a casa, los encargados de trazar rutas se reúnen. Los choferes, oficiales y no, tienen más trabajo caída la tarde que por la mañana.

La idea misma de hacer campaña se une en niveles distintos de analogía al campamento. ¿Qué comemos? ¿Dónde dormimos? Son temas sin importancia que surgen en la acción militante, y se resuelven sin mediar prurito.

Existe la causa, que está por encima de otras cosas e inhibe el regodeo. La urgencia de la acción que da lugar a la militancia es una aplanadora de histeriqueos posibles. La respuesta positiva o negativa promete, más que nada, inmediatez.

Finalmente, el cuerpo de una militante está inclinado hacia la acción. Prescinde de ilusiones cosméticas y está listo para la argumentación política o amorosa (digo yo, como si hubiera que separar ambas pulsiones).

Y sin embargo, no son tapa de revista. ¿Por qué? Déjeme ensayar una breve explicación. La percepción humana no es instantánea, sino que se da en movimiento. Las militantes están tan buenas, de un modo que la fotografía sólo puede sugerir.

Peronacho

sábado, 30 de octubre de 2010

Millones de gronchos

El jueves y viernes, tres autores de este blog dijimos presente en las exequias de Néstor Kirchner, el Pájaro loco que nos despertó a tantos y ahora decidió irse a dormir. Si alguno no nos vio por las cámaras de televisión, a pesar de que nos quedamos con la voz en un hilo después de gritar y cantar en catorce horas de cola, debe ser porque no éramos los únicos. Estábamos rodeados por el afecto y la falta de impostura de millones.
Como no tenemos pretensión de pasar por finos, hablamos con todos. Catorce horas de cola te permiten conocer a mucha gente. Estudiantes trabajadores, abogados con el botón de arriba desprendido y la parte corta de la corbata delante de la larga, diseñadores gráficos, dueños de quioscos, muchísimos jubilados y viejos en actividad, actores y actrices, docentes de inglés, empleados de televisión, una moza del Café Tortoni, el médico del chofer de Cobos con su hija, el chofer de Cobos, cinéfilos, citadores compulsivos del General, sostenedores de botellitas de agua, improvisadores de chistes, promesas y cánticos más rápidos que su propio aliento, señoras con hijos en brazos y más hijos dándole vueltas, bloggeros y fotógrafos estrictamente no profesionales.
Gente de todas partes del país. Muchos teníamos otros trabajos para hacer y sufriremos las consecuencias; a muchos los esperaba después de la cola y de la participación, un viaje de ómnibus para llegar al tren, para desenganchar la bici y pedalear un kilómetro, para recién después conocer descanso.
Fuimos varios los que vimos por primera vez los cuadros de San Martín y de Bolívar, que se unían a nuestro peregrinar recién entrando a la Casa de Gobierno. Algunos se animaron en voz alta delante de Alicia Kirchner a hacer escuchar las frases menos originales pero más sentidas ("Viva Néstor Kirchner," "Compañero Presidente, el pueblo te despide" y otras).
Nadie se quedó sin cantar el himno, balbucear la parte que conoce de la marchita, recordar muertes familiares y usar el espacio público pero profundamente cercano, para llorar y para hacerse el compromiso de defender y recordar lo que vivió, así vengan degollando.
Peronacho

sábado, 23 de octubre de 2010

Desayuno de pizza fría

Hace rato se terminó el champán y la pizza queda, pero ya está fría. Y no es más de noche. Son las 7AM y hace rato que estamos despiertos. El trabajo volvió a ser salud. Abro la ventana al verde y a la luz de la primavera. Y como es el siglo XXI (léase cuscusí), mientras desayuno con lo que queda de anoche, prendo la Mac y me conecto a Internet.

No es el futuro de las películas que soñaron los baby boomers, donde todo es higiénico y blanco. El iPhone es hermoso, por eso cuando me acuerdo vuelvo a doblar el mismo alambrecito y le saco las pelusas que se le juntan en el agujero del auricular. Y antes me friego la mano en rollo de cocina (porque ya no compro servilletas de papel).

El presente es un poco más banal que lo que me habían dicho. En Twitter me comunico con Hernán Brienza, historiador al que admiro, y me entero que el gato que tiene se llama Enzo y se quedó toda la tarde encerrado en el placard.

Abro Facebook y encuentro que una amiga puso un video que muestra el tema de la semana: las repercusiones de los mensajes inmediatos, cortos y burbujeantes de la primera ciudadana. Me enorgullece. Soy uno de 148000 gronchos que recibimos esos mensajes. Una parte serán periodistas, otros serán opositores, e incluso habrá intersección entre esos conjuntos. Pero estoy convencido de que la mayoría somos un poquito más felices porque tenemos más cerca a la Presidenta y podemos seguir sin filtro lo que tiene ganas de decir.

Hay quien se asusta, quien cree que la ausencia y la intermediación hacen la autoridad. No es así: la autoridad se gana en las urnas por la empatía con las masas y se mantiene accionando dentro de la misma empatía.

Chacho Álvarez tuvo que gritar "¡El rey está desnudo!" hace diez años. Y ese fue el fin de lo que se conocía como "investidura."

Pero además de los que tienen miedo, encuentro a otras personas. Muchos ya entendieron y dicen cosas que me abren todavía más el campo visual en la misma dirección. Nos leemos entre nosotros. Pensamos en los que no opinan igual. Tratamos de que todos los intercambios nos sirvan para incorporar otro pedacito de realidad y construir el rompecabezas.

Mariana dijo "hágase el blog" y Cielo propuso una lista de autores que seguro va a seguir creciendo. Y aquí estamos. Sin pretensión de finura. Hablando con vos sin buscar un podio, ni pulcritud de conceptos, ni una sensatez que jamás apreciamos. Unos gronchos.
Peronacho